| Valor Ambiental |
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Cualquier intento de poner un valor económico sobre agua, aire o selvas tropicales puede herir la delicada sensibilidad de aquellos que argumentan que la protección del medio ambiente es un deber moral. Aunque las mejores cosas en la vida parecen ser gratis, eso no quiere decir que no tengan valor económico (lo que los economistas llamamos externalidades positivas). Nadie nos obliga a pagar por disfrutar el imponente atardecer desde el cerro de Monserrate. Poner un valor financiero sobre el ambiente es realmente importante para ayudar a su protección. De la manera más altruista, cuando un gobierno asigna dinero a un tema específico busca un beneficio en la población por la vía de la protección el desarrollo o la reparación. Si un gobierno es inconsciente del valor de un paisaje para su turismo, o de un humedal para su sostenibilidad hídrica, entonces invierte muy poco en proteger los recursos naturales. Peor, si el valor verdadero de un bosque o cuenca hídrica es escondido, los gobiernos pueden destruirlo subvencionando la conversión de la región para agricultura o infraestructura. Los costos son desconocidos por ahora, pero podrían estipularse al final como el precio de construir una planta de filtración para retirar el sedimento del agua en el bosque una vez cuidó. Algunos cálculos aproximados de la contribución anual de los ecosistemas costeros y marinos para la economía mundial exceden 20 billones de dólares según el Banco Mundial, casi un tercio del producto nacional bruto agregado (el PIB) de todos los países del mundo. Según el mismo organismo, la mayoría de ecosistemas están típicamente subestimados por los gobiernos al tomar decisiones sobre el desarrollo, construcción y explotación de los mismos. También el Banco Mundial, en una reunión en Washington, para iniciar el informe "El ambiente importa", indicó como una de las conclusiones que, una de las razones por las que los ecosistemas se degradan, es que el valor para los habitantes de esas zonas y sus alrededores es a menudo pequeño. Además, estas personas no tienen incentivos para manejar sus recursos cuidadosamente. Se calcula, por ejemplo, que solamente el 36 % de las ganancias generada por los ambientes costeros y marinos va a procesos locales. La mayor parte viene de la pesca; solamente una fracción diminuta del dinero del turismo termina en las arcas locales.Así las cosas, es recomendable que el valor del ambiente deba estar integrado en la contabilidad nacional y local. Los gobiernos deben identificar las contribuciones que los ecosistemas hacen al PIB, también deben revisar si estamos atropellando el "Capital natural" de nuestro país. La falta de una correcta contabilidad verde permitirá que las empresas que explotan los ecosistemas desnacionalicen las ganancias del ambiente pero nacionalicen los costos. La protección del medio ambiente no es escoger entre el comercio, la economía y el ambiente, debe ser una ecuación que contempla la sostenibilidad entre el corto y largo plazo. |
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